Salud, Bienestar y Belleza  

 Mari Carmen Córdova  e-mail: m.carmen@salusnatura.es   Tel.: 607 236 850

Salud, Bienestar y Belleza 

TRATAMIENTO CON EMPLASTOS DE LAS ALTRAGIAS

 

" TRATAMIENTO CON EMPLASTOS DE LAS ALTRAGIAS"

 

Si la tierra puede crear cuanto comemos y a la vez lo que bebemos, no es difícil comprender la importancia que la tierra contiene, no sólo para nuestra vida normal, sino también, para nuestra anormalidad patológica.

Si consideramos el Sol como Padre de la Vida, podemos admitir que la Tierra es la Madre. En efecto, en colaboración con el aire y el agua, todo nos viene de ella.

Aunque la geoterapia no es una terapéutica etiológica, que cure y borre causas de males, es un medio de aliviar y a la vez de corregir efectos.

Hasta la Edad Media, fue un remedio preciado pero, poco a poco la arcilla quedó olvidada. A finales del siglo pasado resurgió gracias a unos cuantos naturópatas alemanes: el pastor Felke, Luis Kuhne, el abate Kneipp, Adolfo Just y Juan Baur (Padre Tadeo de Visent), el médico inglés Shearer, el médico berlinés Julius Stumpf... La Primera Guerra Mundial volvió a situarla en primera línea y actualmente se emplea abundantemente en laboratorios farmacéuticos, y en la elaboración de productos de uso tópico.

Recientemente se ha demostrado que la geoterapia influye en diversos factores metabólicos que son importantes en el patomecanismo y el mantenimiento de la osteoartrosis.  Los radicales libres  y la subsecuente peroxidación lipídica están implicados en la patogénesis de enfermedades crónicas y degenerativas que son frecuentemente tratadas con balneoterapia. La geoterapia es capaz de mejorar las defensas antioxidantes séricas reduciendo el peligro del radical oxígeno en el cartílago, protegiéndolo y provocando un alivio del dolor al reducir las reacciones inflamatorias.

Los resultados actuales indican que la geoterapia actúa como estímulo extracelular ante los condrocitos, éstos se encuentran en el cartílago produciendo y manteniendo la matriz cartilaginosa, la cual consiste principalmente de colágeno, proteoglicanos y glucoproteinas, reaccionando con una respuesta anabólica.

Este es un mecanismo estandarizado para la terapia térmica que actúa aumentando las reacciones fisiológicas, mientras que las terapias farmacológicas generalmente actúan sustituyendo los mecanismos deficientes o dañados. En cualquier caso, es posible la integración sinérgica entre ambas terapias.

Siempre existió la predisposición del hombre por los fenómenos de la naturaleza. A veces, estos fenómenos eran solamente observados, en otras ocasiones eran adoptados en beneficio propio. La tierra, el agua, el fuego...se convirtieron en metas comunes de los pueblos de la antigüedad. Pero a medida que los seres humanos descubrían elementos, aprendían que algunos producían bienestar, y otros les producían perjuicios.

De esas tentativas, ensayos y demostraciones, se originan las bases de la medicina empírica (a través de la experiencia). Con éxitos y fracasos, se desarrollaron técnicas que acompañaron la evolución integral de la civilización.

La aplicación de las cataplasmas o emplastos provocan diferentes reacciones que hacen de esta terapia el tratamiento por excelencia de las altragias, como se ha venido haciendo desde la antigüedad, convirtiéndose en la actualidad en el complemento por excelencia, de los tratamientos naturopáticos.

Entre otras  propiedades de estos emplastos sabemos que producen una acción desinflamatoria y calmante con alto poder de absorción, depuran la piel y favorecen la pérdida de ácido úrico, favorecen la reproducción celular, poseen sales minerales y los oligoelementos que el organismo necesita, estimulan la circulación y producen una hiperactividad orgánica.

Para conseguir esos resultados nos encontramos con los tres poderes fundamentales de las arcillas y fangos: poder de absorción, de adsorción y efecto antiséptico y desodorante, por su poder bactericida.

Una cataplasma de arcilla se compone siempre de una espesa capa de pasta de arcilla preparada con agua  o con una decocción de plantas apropiadas para tratar la afección, en este caso las virtudes de la arcilla son reforzadas con las plantas medicinales, extendida sobre un trapo o sobre un pañuelo doblado en cuatro y aplicado directamente  en la misma piel. La cataplasma debe aliviar, ya sea refrescando o bien calentando y por tanto hay que actuar según el efecto perseguido.

La duración de la cataplasma variará según el mal y el paciente, no hay una regla fija. De todos modos, cuando la arcilla esté seca hay que retirarla. Hay que tener en cuenta, la sensación de alivio o malestar, si hay malestar se abrevia la sesión pues la arcilla ya habrá surtido sus efectos.


Mari Carmen Córdova

 

 

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